Solicitar admisión
entaina

Madrid · Otoño 2026

la andecha

un desayuno privado de directivos, sin cámaras

En público todo el mundo tiene una hoja de ruta con la IA.

En privado la versión honesta suele ser otra: decisiones que se tomaron porque alguien leyó un hilo, licencias que se pagan y no usa nadie, un piloto que se enterró sin contarlo y un puñado de cosas que funcionan porque las sostiene una persona con intuición y buena memoria.

Este desayuno es para la segunda versión. Ocho directivos, dos horas, una mañana en Madrid. Nadie graba y todos cuentan algo.

Lo que falta

Una figura de pie presentando una gráfica limpia y otra sentada entre papeles y cables

Esa distancia entre las dos versiones es enorme y no tiene dónde decirse en voz alta. En un congreso presentas la primera. La segunda te la llevas de vuelta a la oficina.

Y el trabajo que hoy nadie saca solo es justamente ese, decidir qué hacer con la inteligencia artificial.

La información no falta: newsletters, grupos de WhatsApp, un proveedor que llama cada quince días. Lo que no hay es alguien que esté en lo mismo que tú y que cuente qué le ha funcionado y qué no.

Quién convoca

Una figura tachando anotaciones en un cuaderno de pruebas, con papeles arrugados en el suelo

Convoca entaina. Trabajamos en que la IA se use de verdad dentro de las empresas, y lo hacemos en un terreno donde ninguna respuesta dura mucho. Lo que era buena práctica en enero está desfasado en junio, y la mitad de lo que se da por cierto no lo ha comprobado nadie.

Montamos esto justamente porque no lo tenemos resuelto. Somos un laboratorio de adopción: probamos, medimos y descartamos, y una parte de lo que descartamos la habíamos defendido tres meses antes.

Un desayuno así es la forma más rápida que conocemos de acortar ese ciclo. Ocho personas haciendo la prueba de verdad, cada una en su empresa, contándose qué les ha salido. Eso vale más que cualquier informe, y desde luego más que una demo.

Agustín Cuenca

Agustín Cuenca · CEO de entaina

Lleva desde 1987 en la frontera entre lo técnico y lo comercial, y ha fundado más de diez empresas de internet y tecnología. Modera él la mesa, y cada candidatura la leemos a mano.

Si vienes, cuentas.

Cinco minutos. Un problema que no has resuelto, algo que has montado tú, o una pregunta que no sabes a quién hacerle.

No hace falta que sea brillante. Hace falta que sea verdad.

La mesa

Varias figuras alrededor de una mesa de desayuno, cada una con su idea en la mano

Sin cámaras, sin grabación y sin que salga nada de la sala. La confidencialidad se dice en voz alta antes de empezar, como en cualquier andecha que se respete.

No sentamos a dos competidores directos en la misma mesa.

A informarse se va a las conferencias. Esta mesa es para quien ya ha metido las manos, tiene algo a medias y quiere ver cómo lo está resolviendo otro que carga con lo mismo.

La admisión

Estamos componiendo la mesa. Ocho personas, y de la mezcla depende la mañana.

No cuesta dinero. La casa pone el sitio y el desayuno, y la silla se paga contando lo tuyo: eso es lo que pregunta el último campo de aquí abajo. Algo tuyo, a medias y verdadero.

Lo que escribas lo leemos nosotros, para componer la mesa. La convocatoria se cierra el 21 de septiembre y contestamos a todas, entres en esta mesa o en la siguiente.

Nadie reserva plaza aquí. De estas respuestas sale la mesa.

La solicitud

El nombre

Varios vecinos levantando entre todos una viga mientras otro pone la mesa

En Asturias, cuando un trabajo era más grande que una casa —levantar un tejado, meter la hierba antes de que rompiera a llover— no se contrataba a nadie. Se avisaba a los vecinos y venían. Nadie cobraba. Lo que hacía el que recibía la ayuda era poner la mesa.

El diccionario recoge tres acepciones de la palabra. La que nos interesa es la tercera:

andecha, l’(a) sust.
  1. 3Garulla, comida y fiesta [que da una persona a los que collaboren con ella nun trabayu]. Comilona, comida y fiesta que da una persona a quienes colaboran con ella en un trabajo.
Diccionariu de la Llingua Asturiana

La comida no era el agradecimiento: era la mitad del trato. Por eso está en el diccionario, y por eso aquí la casa pone la mesa y tú traes lo que sabes.

Solicitar admisión

La andecha tiene una hermana mayor y ruidosa, la esbilla, un encuentro abierto donde una empresa grande y una pequeña cuentan cómo están resolviendo lo mismo. Esa sí se graba. Primera edición, otoño.